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CONTEMPLACIÓN DE JESÚS

Este librito ha nacido del arrobamiento en Jesús.
í Él es la Misericordia!
Nosotras, seremos felices si tú amas a Jesús y haces de tu corazón un
valle de confianza para que Él pueda inundarlo
con la Iluvia de Su misericordia.

LAS HERMANAS DE JESÚS MISERICORDIOSO

 


ÉL ES IMAGEN DE DIOS INVISIBLE (Col 1,15)


Señor Jesús,
creo que Tú
sales de esta imagen
para buscarme.
No quieres ser atrapado
en el marco
de perfección alguna.
No quieres ser
“una imagen memorable”
de Dios.
Hoy,
simplemente sales
para encontrarme.

 

 

Caminas en el amor,
siempre primero.
Te apresuras para amar,
como un esclavo...
Descalzo
pides que se reciba
el don de Tu misericordia.
Y saliendo a mi encuentro,
eres ya el inicio
de mis pasos.

 

 

Tinieblas atemorizantes
crecen en mis ojos
ya grandes de miedo.
En estas tinieblas
veo sumergidos
los colores de mi vida:
el girs cotidiano
atravesado por una madeja
de verde esperanza,
gozo rosáceo,
y anaranjada sonrisa.
Pero ahora descubro
que los colores de mi vida
son nada ante Ti.
¡Tú eres la luz del mundo!
Ven, Jesús mío,
entra en mi vida,
y que brille en mí
la llama de Tu misericordia.

 

 

Me buscas
con Tu mirada,
con una mirada
llena de amor.
Me miras paciente
y dulcemente.
Nada quieres aparentar...
No Te dejas llevar por la ira,
ni tomas en cuenta mi pecado.
Todo lo soportas,
todo lo disculpas,
y continuamente
confías en mi.
Me miras con amor...

 

 

Tu semblante me habla...
No necesito
lograr méritos
para ganarme
Tu reconocimiento
o encantarte
con mi persona.
Me aceptas así como soy...
Benediciéndome siempre
y perdonándome siempre.

 

 

Te revelas ante mí
y me invitas a entrar
al centro de Tu amor.
Ahí está mi lugar;
Tú me lo has preparado
y nadie más lo ocupará.
Me inscribiste en Tus manos...
Me dejé grabar
como la herida en Tu costado...
Te dolió el amarme,
por eso estoy segura
de Tu misericordia.
¡Quiero apoyarme en Tu Amor!
Abrázame, oh Dios...

 

 

 

Tienda de encuentro...
Haces de luz
que traspasan todo.
Arroyos de gracias
que entran tímidos
en los corazones cerrados,
como a través del ojito
de la cerradura de una llave.
No se trata aquí
de regalos baratos,
porque Te entregas Tú mismo.
¡Tú eres el Don!
Giro suplicante hacia Ti
como la flor hacia el sol...
Quiero tomar la vida
de Tus rayos y protegerme
con el escudo
de Tu misericordia.




Jesús, en Ti confío


Jesús, en Ti Confío
Eres la clave
que abre el corazón de Dios
de par en par.
Señor,
eres digno de confianza
y no hay otro nombre
sobre todo nombre
en el cual pueda yo confiar.
Mi Jesús,
mi Salvador,
mi Rey,
mi Misericordia. 
  




“No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que  por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mí. No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte de Sus gracias” (Diario, 1485).

“He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia”
(Diario, 1520).

“Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confie un alma, tanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo friste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones” (Diario, 1578).

 

 

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