10
página principal

 
“Oh Jesús mío, mi única esperanza,
Te agradezco este gran libro
que has abierto delante
de los ojos de mi alma.
Este gran libro es Tu Pasión
afrontada por amor hacia mí.
De este libro he aprendido
cómo amar a Dios y a las almas.
En él están encerrados
inagotables tesoros para nosotros.
Oh Jesús,
qué pocas son las almas
que Te entienden
en Tu martirio de amor”
(Diario, 304).



VÍA CRUCIS
Basada en los fragmentos del libro
MISERICORDIA DIVINA EN SUS OBRAS  
del padre dr Miguel Sopocko


ESTACIÓN I

JESÚS CONDENADO A MUERTE   

“Me da vergüenza Señor ponerme delante de Tu santo semblante, porque me parezco tan poco a Ti. En la flagelación sufriste tanto por mí que tan sólo ese dolor te hubiera matado si no fuera por la voluntad y la sentencia del Padre Celestial que deberías morir en la cruz. Y para mí es difícil aguantar las pequeñas infracciones e imperfecciones de los miembros de mi familia y de los prójimos. Tú, por misericordia, derramaste tanta sangre por mí. Y para mí cada ofrecimiento y cada sacrificio por el prójimo es duro. Tú con paciencia inefable y callando aguantaste el dolor de flagelación y yo me quejo y gimo cuando me toque aguantar por Ti algún dolor o desprecio por parte del prójimo” (Tomo II, p. 103).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN II

JESÚS CARGA CON LA CRUZ 

“Con profunda compasión voy a seguir a Jesús. Voy a soportar con paciencia ese disgusto, qué pequeño para dar homenaje a Su camino a Gólgota. ¡Si va a morir por mí! ¡Por mis pecados sufre! ¿Cómo puedo estar indiferente respecto a eso?
No quieres Señor que lleve contigo Tu pesada cruz sino que aguante diariamente, con paciencia mis pequeñas cruces. Pero hasta ahora no lo he hecho. Me da vergüenza y pena esa pusilanimidad e ingratitud mía. Decido recibir con confianza y aguantar con amor todo lo que pongas sobre mí por Tu misericordia” (Tomo II, p. 119).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN III

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ 

“Llevaste Señor una carga terrible - los pecados de todo el mundo, de todos los tiempos (...). Por eso se agotan Tus fuerzas. No puedes seguir con esta carga que Te hace caer. Cordero de Dios que por Tu misericordia liberas el mundo del pecado con el peso de la cruz, desembarázame de la pesada carga de mis pecados y enciende el fuego de Tu amor, para que su llama nunca muera” (Tomo II, p. 123).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN IV

JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

“Madre Santísima, madre Virgen, haz que me contagie del dolor de Tu alma. Te quiero Madre Dolorosa que sigues el mismo camino por el que caminó Tu amadísimo Hijo- el camino de vergüenza y de humillación, de menosprecio y maldición, grábame en Tu Corazón Inmaculado y, como la Madre de Misericordia, concédeme la gracia, para que, siguiendo a Jesús y a Ti, no me abata en este espinoso camino de Calvario que la Misericordia Divina destinó también para mí” (Tomo II, p. 126).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN V

SIMÓN EL CIRINEO LE AYUDA A LLEVAR LA CRUZ  

“Igual que para Simón, para mí también, la cruz es una cosa desagradable. Por la naturaleza la rehuyo, pero las circunstancias me obligan a acostumbrarme a ella.
Desde ahora voy a tratar de llevar mi cruz imitando a Cristo. Voy a llevar la cruz por mis pecados, por los de los otros, por las almas que sufren en el purgatorio, imitando al misericordioso Salvador. Entonces voy a hacer el camino real de Cristo, y voy a seguirlo aun si me rodee una multitud de gente enemiga, burlándose de mí”
(Tomo II, p. 129).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN VI

LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTO DE JESÚS

“Jesús ya no sufre más, por eso no puedo darle un velo para limpiar el sudor y la sangre. Mas el sufriente Salvador sigue viviendo en Su cuerpo místico, en sus hermanos, cargados con la cruz, pues en los enfermos, agonizantes, pobres, necesitados, a los que les  falta un paño para secarse el sudor. Si Él dijo:
“Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos,
lo hicieron conmigo”. (Mt 25, 40).
  Pues voy a ponerme al lado de un enfermo,
un agonizante con verdadero amor y paciencia para secarle el sudor, para fortalecerle y consolarle” (Tomo II, p. 132).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN VII

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ  

“Señor (...) ¿cómo puedes tolerarme a mí, pecador, todavía, que te ofendo innumerables veces con mis pecados cotidianos? Me lo puedo explicar solamente con la grandeza de Tu misericordia que todavía sigues esperando a que me mejore. Ilumíname Señor con la luz de Tu gracia para que conozca todos mis errores y malas inclinaciones que causaron que volvieras a caer bajo la cruz, para que desde ahora las extirpe sistemáticamente. Sin Tu gracia no puedo librarme de ellos”
(Tomo II, p. 136).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN VIII

LAS MUJERES DE JERUSALEN LLORAN POR JESUS

“Hay también para mí un tiempo de misericordia, pero limitado. Después de ese tiempo se hará la justicia, de lo cual habla Jesús con tono de amenaza (...) Estoy cargado de muchas culpas, me estoy marchitando y el temor me consume, pero voy a seguir los pasos de Jesús, me arrepentiré y voy a hacer justicia con la sincera penitencia. A esta penitencia me estimula la infinita misericordia de Jesús que había cambiado su corona de gloria por la corona de espinas, salió a buscarme y, al haberme encontrado, me abrazó a su corazón” (Tomo II, p. 139).

 SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN IX

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ 

“¡Por mí sufre Jesús y por mí cae bajo la cruz! ¿Dónde estaría hoy yo sin este sufrimiento del Salvador? (...) Por lo tanto, todo lo que hoy tenemos y quien somos en el sentido sobrenatural, todo lo debemos solamente a la Pasión de Jesucristo. Hasta el cargar con nuestra cruz no significa nada sin la gracia. Solamente Su pasión hace nuestro arrepentimiento merecedor y la penitencia eficaz. Sólo la misericordia, revelada en su triple caída es la garantía de mi salvación” (Tomo II, p. 142).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN X

JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

“En este terrible misterio estuvo presente la Santísima Madre que lo vio todo, lo escuchó todo y lo miró todo con atención. Uno puede imaginarse el dolor interior por el que pasó viendo a Su Hijo profundamente avergonzado en la sangrienta desnudez, probando una amarga bebida a la que yo también había vertido la amargura con el pecado de la gula. Desde este momento quiero y decido, con ayuda de la gracia Divina, practicar una sabia mortificación en este campo, para que la desnudez de mi alma no ofenda a los ojos de Jesús ni a Su Madre Inmaculada” (Tomo II, p. 145).

SEÑOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN XI

JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

“En los pensamientos pongámonos en Gólgota, bajo la cruz de Jesús y meditemos sobre esa terrible escena. Entre el cielo y la tierra está colgado el Salvador, en las afueras de la ciudad, rechazado por su gente, está colgado como un delincuente, entre otros delincuentes, como una imagen de la ínfima miseria, desamparo y dolor. Sin embargo, Él se parece a un jefe militar que conquista las naciones, no con espada y armas- sino con la cruz- no para destruirlas sino para salvarlas. Porque la cruz del Salvador se hará desde entonces la herramienta de la gloria de Dios, de la justicia y de la infinita misericordia” (Tomo II, p. 150).

SENOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN XII

JESÚS MUERE EN LA CRUZ   

“Nadie presenció ese acto de sacrificio con sentimientos y pensamientos tan maravillosos y adecuados como los de la Madre de la Misericordia. Tal como durante la concepción y el nacimiento sustituía a toda la humanidad, adorando y amando ardientemente al Señor de los Cielos, también ante la muerte de Su Hijo adoraba el cuerpo inerte, sufría su perdida, pero a la vez no se olvidaba de Sus hijos adoptivos. Los representantes de ellos son San Juan Apóstol y el recién convertido criminal por el cual había intercedido ante Su Hijo. Interceda por mi también, o Madre de la Misericordia, acuérdate de mí, cuando agonizando encomiende mi alma al Padre” (Tomo II, p. 195).

SENOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN XIII

EL CUERPO DE JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

“Misericordioso Salvador, ¿qué corazón resistirá la cautivadora, rompedora elocuencia con la que nos hablas con las innumerables heridas de Tu cuerpo muerto que reposa en el seno de Tu  Madre Dolorosa? (...) Cada acción Tuya hubiera bastado como propiciación y la reparación de las ofensas. En cambio elegiste esa manera de Redención para resaltar el gran valor de muestra alma y Tu inagotable misericordia, para que incluso el mayor pecador pueda venir a Ti con confianza y arrepentido, y recibir perdón como lo recibió el criminal agonizante” (Tomo II, p. 208).

SENOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA


ESTACIÓN XIV

EL CUERPO DE JESUS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

“Madre de Misericordia, me elegiste para que fuera tu hijo y hermano de Jesús, por el cual lloras tras ponerle en el sepulcro. (...) No le hagas caso a mi debilidad, inestabilidad y dejadez por las que lloro sin cesar y a las que renuncio constantemente. Pero acuérdate de la voluntad de Jesús que me había confiado a Ti. Cumple pues Tu misión en cuanto a mí, por desmerecedor que sea, dame tantas gracias del Salvador que mi debilidad necesita. Sé para mí siempre la Madre de Misericordia” (Tomo II, p. 224).

SENOR, AYÚDAME A SEGUIRTE CON CONFIANZA



RESURRECCIÓN DE JESÚS

“La resurrección de Jesús fue la corona de la vida y del trabajo del Salvador del mundo”

“Lo que el Salvador inició en la montaña del Tabor, se hizo ahora plena realidad: cubrió su cuerpo con luz y belleza, lo espiritualizó enteramente, lo hizo sutil y penetrable, completamente dependiente de su voluntad. (...) Nosotros también anhelamos la glorificada vida, el cuerpo espiritualizado, la espiritualización de las formas externas. Queremos vivir la Pascua, ansiamos la victoria de nuestra alma sobre los bajos instintos de nuestro cuerpo y llegar a la feliz eternidad”
(Tomo II, p. 227).

“¿Resucitaremos? Para asegurarnos de esta verdad, recordémonos que es el dogma de nuestra fe: “La resurrección del cuerpo.” Sobre todo, deberíamos ya en esta vida resucitar espiritualmente (...). Hay muertos en el espíritu a los que se podría llamar los cadáveres vivos. La SagradaEscritura les dice: “Conozco tus obras y que tienes nombre de vivo, pero estás muerto. Estate alerta y consolida lo demás, que está para morir, pues no he hallado perfectas tus obras en la presencia de mi Dios” (Ap 3, 1- 2). Muerto es el hombre que vive solamente para el mundo terrenal, trabaja, crea y busca la fama terrestre. Es la tragedia de la vida terrenal, mundana, la vida de los desconfiantes” (Tomo II, p. 231).

“La vida ociosa y estéril, privada de espíritu no se convertirá en la vida eterna, como tampoco de una bellota vacía no crecerá un roble. Por eso ya aquí en la tierra debería llevar una vida con miras a la eternidad, o sea la vida sobrenatural. Pues debo pensar, querer, sufrir, luchar, alegrarse y amar, de acuerdo con las máximas de la fe” (Tomo II, p. 234).

“.... y vosotros daréis también testimonio porque estáis conmigo desde el principio”
(J 15, 27).
Estas palabras dirigidas a los Apóstoles se refieren también a mí. Tengo que dar testimonio de Jesús con mi vida, con las actividades de cada día. Tiene que ser testimonio de la virtud y de la santidad, de las palabras y los hechos, tal vez un testimonio de la sangre y del martirio; o por lo menos, el testimonio de la misericordia sobre el cuerpo y el espíritu de los prójimos. Sé que solo no soy capaz de hacerlo. Por eso, Espíritu Santo, ¡ayúdame ! Me doy cuenta de que tengo que dar testimonio, pero sin Tu soplo no puedo. ¡Crea pues en mí un espíritu nuevo! Con un rayo de la gloria celeste ilumina mi cara que está palideciendo. Dame alas para que me alce a la cumbre de alegría, para que lleve mi barco a las profundidades, para que no me hunda en la orilla” (Tomo II, p. 18). (véase Santo Sudario de Turín)

 

 

MÁS ADELANTE >> Divina Misericordia. El culto a la Misericordia Divina.
La confianza. La virtud de la misericordia
El deber de realizar actos de la misericordia - textos del padre Miguel Sopocko

<< Vuelta al índice
www.misericordia-divina.com

arriba

 

 

Derecho de autor reservado. © La Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso.
Los textos se pueden copiar exclusivamente incluyendo el nombre completo
de la fuente del origen del texto y el link a la página web: www.misericordia-divina.com