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EL BEATO PADRE MIGUEL SOPOCKO
(1888-1975)

Biografía III PARTE

PROFESOR DEL SEMINARIO CONCILIAR SUPERIOR DIOCESIANO
DE BIALYSTOK (POLONIA)

En octubre de 1947 comenzaron las clases en el seminario conciliar en Bialystok. El p. Sopocko daba los mismos lectorados que en Vilna (Lituania): catequesis, pedagogía, psicología e historia de la filosofía. El trabajo y la presencia del p. Sopocko en el seminario no se limitaba únicamente a los lectorados. Era también el confesor de los alumnos. Muchas veces, bajo la petición del padre espiritual, organizaba los retiros para ellos. A la vez llevaba la asistencia pastoral, religioso-social y educativa. Una parte muy importante de su actividad formaba el trabajo educativo sobre
la sobriedad en la sociedad.

La labor que más apreciaba y más le absorbía fue la propagación del culto de la Misericordia Divina. Se entregó completamente a su realización y le fue fiel hasta el final. No se desanimaba con la resistencia de las autoridades eclesiásticas en la aprobación del culto, cuyo motivo fueron las irregularidades y espontaneidad del desarrollo del oficio divino. Todo aquello fue causado
por diferentes publicaciones que a menudo erróneamente interpretaban la idea de la Misericordia Divina. El p. Sopocko infatigablemente corregía los errores y aclaraba los fundamentos teológicos de ese culto.

Como en Vilna, también en Bialystok , p. Sopocko fue el confesor de las hermanas. Confesaba, entre otras, a las hermanas de la Congregación de las Misionarias de la Sagrada Familia,
cuya casa estaba en la calle Poleska. Cuando iba ahí con la asistencia pastoral vio la posibilidad de extender su asistencia al vecindario. Gracias a sus esfuerzos, el 27 de noviembre de 1957,
el día de la Fiesta del Cristo el Rey, en la casa de las Hermanas, se celebró la bendición
de la capilla de la Sagrada Familia.

Cuando se jubiló se alojó en la casa de las Hermanas donde ejercía la asistencia pastoral para
el vecindario hasta la muerte. La rica personalidad del p. Sopocko, su espiritualidad y autoridad que resultaban de sus experiencias junto con la gran modestia personal, atraían a los fieles. Actualmente se encuentra ahí su museo y la casa conventual de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso (ver Sopocko).

A finales de los años 50, p. Sopocko tomó la iniciativa de construir una iglesia, esta vez en Bialystok. Llevó a cabo la compra de un terreno con una casa cuyo coste casi en la mitad financió él solo con sus ahorros. El padre Sopocko relacionaba el proyecto de la iglesia con los planes
de la construcción de un templo de la Misericordia Divina que nacieron todavía en Vilna.
Sin embargo, esta vez tuvo que aceptar su fracaso.

Durante los retiros sacerdotales del 1958 sufrió una lesión de un nervio facial. Hablar en alto delante de un público numeroso le costaba mucho esfuerzo. Otra huella en su salud dejó
el accidente de coche que sufrió en febrero de 1962 en Zakopane, donde tomaba parte
en un congreso de profesores de teología pastoral. En esa situación fue obligado a jubilarse.


A FINALES DE SU VIDA


La jubilación repentina sorprendió al p. Sopocko. Siempre muy activo, dedicado a diversas labores, por primera vez en su vida, sin contar la temporada que pasó escondiéndose
en Czarny Bor, tenía tiempo sin limitaciones para sí mismo.

Asistencia pastoral en la capilla de la calle Poleska en Bialystok

Ejerciendo la asistencia pastoral en la capilla de la calle Poleska, se dedicó a terminar
las publicaciones que tenía empezadas acerca de la idea de la Misericordia Divina. Pronto, cuando la fama alrededor de ese tema comenzó a cambiar, se entregó a él con más afán.

Al tener más tiempo libre, se dedicó a profundizar la idea de la Misericordia Divina. Tenía mucho material recogido, unas redacciones ya empezadas y nuevas reflexiones, con lo cual empezó
a escribir. El resultado fue una gran cantidad de obras, entre los cuales destaca la obra en cuatro tomos “MISERICORDIA DIVINA EN SUS ACTOS” (ver fragmentos de la publicación). Esa obra fue traducida al inglés y publicada gracias a la generosidad de las personas que permanecían
en el Oeste y se dedicaban al tema de la Misericordia Divina. El primer tomo en polaco se publicó en Londres en 1959 y los tres restantes en los años 60 en París.

Una circunstancia importante que levantaba el ánimo y fortalecía la dedicación del p. Sopocko
fue el hecho del desarrollo continuo de la devoción a la Misericordia Divina y el interés por esa idea por parte de los teólogos. Otro impulso importante que animaba al trabajo misionario a favor de la Misericordia Divina fue el comienzo del proceso informativo de la sor Faustina Kowalska en 1965 por el Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla. El padre Sopocko también estuvo comprometido en el proceso como testigo.

El p. Sopocko llegó a celebrar los bonitos aniversarios de 50 y 60 años del servicio pastoral.
Lo más constructivo de esos aniversarios fueron las ponencias del mismo Homenajeado. Cansado por la edad, las dificultades de la vida y las experiencias internas, acercándose al final de su vida, en el sermón más corto que dio aquel día, primero expresó su profundo agradecimiento a Dios por el don del sacerdocio, y a continuación con mucha humildad confesó que a lo largo de su vida
de sacerdote no en cada momento fue fiel a los deberes que le fueron encargados, por lo cual quería pedirle perdón a Dios y a los fieles les pidió la oración para que el Dios Misericordioso
le perdonara sus infidelidades.

En opinión de los fieles que tomaron parte en esa celebración, fue un premio moral muy tardío para el venerable sacerdote benemérito de la causa Divina sobre todo gracias a divulgar el culto
a la Misericordia Divina.

La única señal de reconocimiento de múltiples méritos para la Iglesia y la arquidiócesis
de Bialystok fue nombrarle canónigo del gremio de la Capitula de la Basílica Metropolitana,
ya a finales de su vida, en 1972.


El p. Sopocko a lo largo de toda su vida fue un hombre con un fuerte fundamento espiritual. Cuando fallaban sus capacidades físicas y llegó el momento de sus deficiencias, la esfera espiritual se convirtió en el terreno de su compromiso y de su servicio dedicado a las causas Divinas. Las citas de las lecturas que dejó en su DIARIO demuestran que así entendía sus últimos servicios:

“La vejez hay que tratar como la vocación al mayor amor a Dios y al prójimo.
Dios tiene para la gente anciana nuevos planes de profundizar al hombre
a través de revelarle su vida interior cara a cara.
El único acto eficaz, del que somos capaces, es la oración.
En esa pasividad activa todo se está preparando, todo se está decidiendo,
todo se está trabajando. El cielo será la oración
“PADRE NUESTRO”.

Murió en su habitación en la calle Poleska el 15 de febrero de 1975.
Era sábado, por la noche, el día de San Fausto, patrón de sor Faustina Kowalska.

El funeral del p. Sopocko en el cementerio de Bialystok (Polonia)

SANTUARIO DE LA MISERICORDIA DIVINA.
El lugar del descanso de  los restos mortales del padre Miguel Sopocko.

Bialystok, Polonia, C/ Radzyminska 1

En el DIARIO de Santa sor Faustina está apuntada la promesa de Jesucristo que se refiere
a su confesor, p. Miguel Sopocko: “En su corona habrá tantas coronas cuántas almas se salvarán
a través de esta obra. Yo no premio por el éxito en el trabajo sino por el sufrimiento” (Diario, 90).

El proceso de beatificación del padre Miguel Sopocko al nivel de diócesis acabó
el 29 de septiembre de 1993.
20 de diciembre de 2004 La Congregación para las Causas de los Santos en Roma promulgó
el decreto declarando la heroicidad de virtudes del Siervo de Dios sacerdote Miguel Sopocko.
El 28 de septiembre de 2008 en el Sanctuario de la Misericordia Divina de Bialystok (Polonia),
se celebró la beatificación del secerdote Miguel Sopocko.

 

 

 

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