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EL BEATO MIGUEL SOPOCKO
(1888-1975)

Biografía II PARTE

EL ENCUENTRO SECERDOTE SOPOCKO CON SOR FAUSTINA

Padre Miguel Sopocko, a partir del año 1932 fue confesor de las monjas de la Congregación
de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, quienes tenían por entonces su casa conventual en Vilna (Vilnius, Lituania). Ahí se encuentra con sor Faustina Kowalska, la cual en mayo de 1933, después de llegar a Vilna se convierte en su penitente (ver las memorias).
Ese encuentro fue fundamental para toda la vida del padre y para su futura misión. En el personaje de sor Faustina encontró la adoradora de la Misericordia Divina; la misericordia cuyas gracias recibió más de una vez a lo largo de su vida y es por lo que idolatraba a Dios.
Sor Faustina, al encontrar en p. Sopocko un confesor ilustrado y un director espiritual,
empezó a presentarle, cada vez más a menudo, sus vivencias relacionadas con las revelaciones del Salvador Misericordioso. A causa de la falta de tiempo, le recomendó a sor Faustina que anotara sus experiencias interiores en un cuaderno. Luego, en los ratos libres leía el texto
y valoraba su mensaje. Fue así como se creó el Diario espiritual de sor Faustina.

Sor Faustina, apoyándose en las revelaciones del Salvador que experimentaba todavía antes
de llegar a Vilna y más tarde ya durante su estancia en Vilna, le hablaba al padre Sopocko
de las indicaciones que recibió durante esas revelaciones. Se trataba de pintar la cuardo
de Salvador Misericordioso (ver la Cuadro), establecer el la Fiesta de la Misericordia Divina
el primer domingo después de la Pascua (ver la Fiesta) y fundar una nueva Congregación Conventual (ver nueva Congregación). La Providencia Divina confió la realización de estas tareas
al padre Sopocko.


En marzo de 1934, p. Sopocko realizó un peregrinaje a la Tierra Santa. Visitar la Tierra Santa
fue para él una gran experiencia que mencionó más tarde en sus Memorias y en otras publicaciones.

En julio de 1934, p. Sopocko fue rector de la iglesia de San Miguel en Vilna. En los años posteriores ese hecho tenía una importancia considerable. Fue en esa iglesia donde el 4 de abril de 1937 fue bendecida y colocada, la primera cuadro de Jesús Misericordioso, según lo deseaba Jesucristo (ver la historia de la cuadro).

Sor Faustina dejó Vilna en marzo de 1936. Padre Sopocko seguía en contacto con ella mediante cartas y visitándola en Cracovia, y junto a ella realizaba la tarea que les fue confiada,
la de difundir el secreto de la Misericordia Divina.

Apoyado en la doctrina de la iglesia, buscaba los argumentos teológicos que explicaran
la existencia de la cualidad de la misericordia en Dios y los fundamentos para fijar
el día mencionado en las revelaciones, el día de la misericordia. Los resultados de sus investigaciones y los argumentos para introducir el día en el calendario festivo de la iglesia,
los presentó en varios artículos en las revistas teológicas y en varios trabajos autónomos
acerca del tema de la Misericordia Divina.

En junio de 1936 en Vilna, publicó el primer folleto titulado “Misericordia Divina” con la imagen
de Jesucristo Misericordioso en la portada. Envió esa publicación a todos los obispos reunidos
en la conferencia del Episcopado en Czestochowa. Sin embargo, no recibió ni una respuesta
de ninguno de ellos. El segundo folleto titulado “Misericordia  Divina en la liturgia”se publicó
en 1937 en Poznan.

A finales de 1937 el estado de la salud de sor Faustina se agravó bastante. Padre Sopocko
la visitó a principios de septiembre de 1938 ya casi en el lecho de muerte (ver la Congregación).
Sor Faustina se juntó al Señor el día 5 de octubre de 1938. Al estallar la guerra en septiembre
de 1939,el p. Sopocko decidió no esconder más el hecho de las revelaciones de sor Faustina porque estaba convencido de que la tragedia de la guerra y los acontecimientos relacionados
con ello empezaron a confirmar los testimonios de las revelaciones.

La idea de la Misericordia Divina estaba relacionada con el tema de la construcción
de una iglesia en Vilna. En 1938 se convocó el Comité para la Construcción de la Iglesia
que en breve logró la aprobación del gobierno provincial y del arzobispo R. Jalbrzykowski. Cuando estalló la guerra y entró el Ejército Rojo a Vilna, la nueva situación política paró las actividades empezadas que al final se tuvieron que anular completamente. El ejército soviético robó los materiales de la construcción. Desapareció también el dinero depositado en los bancos,
destinado para la construcción. Todavía en 1940, el padre Sopocko intentaba lograr el permiso
de las autoridades ocupantes para levantar por lo menos la capilla, pero sin éxito.

LOS AÑOS DE LA OCUPACIÓN Y LA POSGUERRA EN VILNA

La difícil situación de la guerra, que abarcaba los territorios cada vez más amplios de Europa
y que afectaba a la gente de muchas naciones sembrando el mal, le afirmaba al p. Sopocko
en la convicción de la necesidad de la misericordia de Dios hacia el mundo. Es cuando empezó
a difundir con más ardor todavía la idea de la Misericordia Divina en la cual veía la salvación
para el mundo. Los párrocos de Vilna, y de la provincia, le invitaban a dar conferencias.
Durante la Cuaresma, en las misas de pasión celebradas en la catedral de Vilna daba sermones sobre la Misericordia Divina. Esas misas atraían gran público de fieles de toda Vilna y su fama corría por toda la ciudad.

En esa época fue cuando p. Sopocko comenzó a redactar el tratado sobre la idea de la Misericordia Divina y la necesidad de establecer el día de su celebración: “DE MISERICORDIA
DEI DEQUE EIUSDEM FESTO INSTITUENDO”. El cardenal August Hlond, a quien el padre Sopocko le presentó sus investigaciones científicas acerca del tema de la Misericordia Divina, le animó
a trabajar con ese tema todavía antes de que empezara la guerra. Mientras tanto, en junio
de 1940, Lituania fue ocupada nuevamente por el Ejército Rojo y un mes más tarde a la Unión Soviética como su decimaquinta república. Padre Sopocko fue obligado a suspender los encuentros de los grupos organizados de los que se ocupaba. Le quitaron también la posibilidad de publicar el tratado sobre la Misericordia Divina. Fue cuando le ayudó Jadwiga Osinska,
experta en filología clásica, que se ocupaba de la faceta lingüística del tratado. En conspiración
y con ayuda de sus amigos, se encargó de hacer copias del tratado. Luego, se encargó también
de que sus ejemplares llegaran a personas que tenían la posibilidad de salir de Vilna.
De esta manera la obra del p. Sopocko llegó a muchos países y, sobre todo, a las manos
de numerosos obispos de Europa y de todo el mundo.

Padre Sopocko fue buscado por la gestapo a causa de las ideas difundidas y el culto
de la Misericordia Divina. Avisado por la funcionaria de la oficina de registro logró escaparse
de la detención. Por cuestión de seguridad abandonó Vilna. Cuando el peligro se alejó,
volvió a Vilna y empezó las clases en el seminario, donde a pesar de las difíciles condiciones económicas y de local, comenzó el año académico nuevo 1940/41. De nuevo fue a vivir cerca
de la iglesia de San Miguel, donde anteriormente estaba situada y adorada cada vez con más
afán la imagen del Salvador Misericordioso.

El 22 de junio de 1941 estalló la guerra alemano-soviética. Vilna muy pronto se quedó bajo
la nueva ocupación. La nación judía  era especialmente discriminada. El padre Sopocko
ya antes de la guerra se ocupaba de la catequización de los judíos que iban a la iglesia
y les preparaba para el bautizo. El fruto de esos esfuerzos fue el bautizo de unas 65 personas.
El padre Sopocko prestaba también ayuda económica y espiritual a los judíos. Esa manera
de actuar traía graves consecuencias, hasta poner en peligro su propia vida. La gestapo
encontró unas huellas de sus actividades e incluso lo tuvieron detenido durante varios días.

A finales de 1944, los alemanes intensificaron la ocupación. El último domingo de Adviento,
a causa de una supuesta epidemia, cerraron todas las iglesias de Vilna. Arrestaron a muchos curas. El 3 de marzo de 1942 los alemanes emprendieron una acción en contra de los sacerdotes. Arrestaron a los profesores y a los alumnos del seminario conciliar y además a casi todos los curas que trabajaban en Vilna. Durante la detención de los curas en el seminario, en el piso del
p. Sopocko los agentes de la gestapo dejaron una trampa. Miguel Sopocko, avisado por
su asistenta, llegó a Curia Arzobispal para informar al arzobispo sobre el peligro existente.
Pidió que le quitaran las conferencias del seminario y que le dieran la bendición para
la temporada que pasó escondiéndose.

Disfrazado abandonó Vilna para poder llegar hasta el convento de las Hermanas Ursulinas
situado en Czarny Bor. Las Hermanas le prestaron ayuda alocándolo en la casa que alquilaban
al borde de un bosque. La Gestapo lo estuvo buscando casi por toda Lituania, preguntando
por él sobre todo en las casas parroquiales y entre los curas. Poco más tarde, el mismo arzobispo R. Jalbrzykowski, quien estuvo viviendo en el convento de los Marianos, fue arrestado
e internado en Mariampol.

El padre Sopocko en Czarny Bor con las hermanas Ursulinas

A través de personas de confianza p. Sopocko logró el DNI con el nombre de Waclaw Rodziewicz. Desde entonces pasaba por un carpintero y ebanista haciendo unas herramientas simples y objetos para la gente del barrio. Todos los días salía pronto y decía la misa. Más tarde tenía mucho tiempo para entregarse en la oración y reflexión personal. Cada pocas semanas iba a la casa de las hermanas de Czarny Bor para confesarlas. Además, se dedicaba a la investigación apoyándose
en la literatura que le proporcionaba Osinska y sus compañeras.

En otoño de 1944, a pesar de las difíciles condiciones de vida,el arzobispo Jalbrzykowski ordenó
el comienzo de las conferencias en el seminario conciliar. Después de vivir dos años a escondidas p. Sopocko volvió a Vilna y empezó con los deberes asignados. Todos los domingos, junto con los otros profesores y los alumnos, iba a las parroquias de los pueblos para recoger las ofrendas
en forma de frutos de la tierra y del campo, para su existencia en el seminario.

El padre Sopocko se dedicaba también a las labores de sacerdocio fuera de Vilna, donde tenía
la oportunidad de difundir la idea de la Misericordia Divina. Las autoridades republicanas,
a pesar de la actitud antirreligiosa, al principio toleraban las actividades de los sacerdotes.
Sin embargo, poco a poco empezaron a limitar su trabajo, sobre todo la catequización
de los jóvenes y los niños. Aunque los encuentros se organizaban en secreto las informaciones llegaban a las autoridades. Al padre Sopocko le llamaron a la comisaría. Apareció un riesgo
real de sanciones hacia él, hasta el riesgo de enviarlo a Siberia.  

Al mismo tiempo, en julio de 1947 p. Sopocko recibió del arzobispo R. Jalbrzykowski, quien residía por entonces en Bialystok, una orden de ir a trabajar a Polonia. De ahí que decidió abandonar Vilna cuanto antes, sobre todo porque terminaba el plazo de la repatriación de los polacos
de Lituania.

Antes de marchar, teniendo la falsa esperanza de que su estancia fuera de Vilna iba a ser muy corta, visitó la capilla de la Madre de Dios de la Misericordia de la Puerta Aguda (Ausros Vartai)
y a finales de agosto de 1947 cogió el camino hacia Bialystok. Fue el último transporte
de la nación polaca que iba a Polonia.

PADRE SOPOCKO
EL FUNDADOR DE LA CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS DE JESÚS MISERICORDIOSO

Padre Sopocko nada más llegar a Bialystok (Polonia) se puso en contacto con el arzobispo Jalbrzykowski con el fin de recibir las órdenes de tomar el cargo de las nuevas funciones. A finales de septiembre de 1947 salió unos días a Mysliborz (Polonia), donde Jadwiga Osinska e Isabela Naborowska (las primeras madres de la congregación fundada por Sopocko) organizaban los principios de la vida conventual. Fue el primer encuentro con las hermanas desde que abandonaron Vilna. Desde entonces quedaba en contacto con las hermanas, sirviéndoles de ayuda y soporte espiritual, además del cuidado general del desarrollo de la congregación fundada
(ver el Santuario).

Padre M. Sopocko con las hijas espirituales

 

 

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