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EL BEATO PADRE
MIGUEL SOPOCKO
(1888-1975)
Biografía redactada
sobre libro
SIERVO DE DIOS SECERDOTE MIGUEL SOPOCKO
P. Prof. Henryk Ciereszka
I PARTE
El Beato padre Miguel Sopocko, confesor y director
espiritual de sor Faustina, a través de ella,
estaba relacionado directamente con el secreto de las revelaciones de
Jesús Misericordioso.
Dios le indicó un papel muy importante, el de la realización de la misión
que Jesucristo confió
a Santa sor Faustina. Padre Sopocko dedicó casi toda su vida a esa obra.
Las celebraciones de la Beatificación del
padre Miguel Sopocko que tuvieron
lugar
el día 28 de diciembre de 2008 en Bialystok (Polonia), invitan a dar a
conocer su personaje
a un círculo más amplio de fieles, sobre todo a los adoradores de la Misericordia
Divina.
LA INFANCIA DE MIGUEL
Miguel Sopocko nació el 1 de noviembre de 1888, en
Nowosady, la región de Vilna (Lituania)
en una familia noble que cuidaba mucho las tradiciones patrióticas. A
pesar de las duras condiciones de vida, sus padres le aseguraron su educación
primaria. La situación difícil
de los Sopocko, una vida dura en el campo, la necesidad continua de la
lucha por la supervivencia de la familia, forjaban sus vidas y sus caracteres.
La actitud moral de los padres,
su profunda religiosidad y el amor paternal influyeron en el desarrollo
espiritual adecuado
de Miguel y sus hermanos.
La familia, todos juntos, practicaban oraciones diarias
y con regularidad participaban en las misas de la iglesia parroquial,
alejada a 18 km, donde iban en un carro de caballos. Recibir los santos
sacramentos consecutivos fue una experiencia inolvidable para el joven.
El ambiente religioso
que se notaba tanto en casa de los Sopocko despertó en Miguel ya en la
infancia, la religiosidad ardiente y el deseo de dedicarse al servicio
Divino en el sacerdocio.
Miguel de joven
LOS ESTUDIOS EN EL SEMINARIO DE VILNA
En 1910, Miguel Sopocko empezó 4 años de estudios
en el Seminario Conciliar en Vilna que
pudo continuar gracias a la subvención concedida por el rector. El 15
de junio de 1914 fue ordenado de sacerdote.
Los primeros
años de su sacerdocio en Vilna.
VICARIO EN TABORYSZKI
Como sacerdote Miguel Sopocko fue destinado a trabajar
de vicario en la parroquia de Taboryszki, cerca de Vilna. A parte de las
responsabilidades habituales pidió el permiso para impartir
la catequesis dominical con los adolescentes. El primer año del
trabajo pastoral fue coronado
con la celebración de la Primera Comunión, en la que tomaron parte 500
niños. En verano de 1915, el frente de la guerra alemano-rusa pasó
por Taboryszki. A pesar de los peligros continuos provocados por la guerra,
p. Sopocko decía las misas correspondientes y participaba en la vida
de los parroquianos.
Secerdote Sopocko
entre los participantes del curso de verano para los profesores, en Vilna
En Taboryszki, p. Sopocko organizaba también la enseñanza
abriendo las escuelas para niños
en los pueblos vecinos. Más adelante, esta práctica se convirtió en el
motivo de persecuciones
por las autoridades ocupantes alemanas. Al principio, las autoridades
se mostraban muy tolerantes con las prácticas de p. Sopocko, más aún,
le apoyaban económicamente. Sin embargo, con el paso del tiempo las autoridades
alemanas empezaron a impedir al p. Sopocko sus viajes a Vilna, cuyo objetivo
era traer a los profesores a las escuelas que abría. De esta manera, padre
Miguel
fue obligado a abandonar Taboryszki.
LOS ESTUDIOS EN LA FACULTAD DE TEOLOGÍA
DE LA UNIVERSIDAD DE VARSOVIA Y EL SERVICIO COMO CAPELLAN MILITAR
En 1918, p. Sopocko recibió de las autoridades eclesiásticas
de Vilna el permiso para ir a Varsovia, a cursar los estudios en la facultad
de Teología de la Universidad. Desgraciadamente la enfermedad y la situación
política en Polonia le impidieron empezar la carrera. Cuando después del
tratamiento, el p. Sopocko volvió a Varsovia con la intención de empezar
su educación, resultó que la universidad se había cerrado a causa de la
guerra. Así que el padre Miguel se incorporó como voluntario al servicio
pastoral militar. El arzobispo de la mitad del Ejército Polaco le nombró
capellán militar y le destinó al Hospital de Campaña que justo
se estaba formando en Varsovia.
Después de un mes de servicio en el hospital, pidió
el traslado al frente. Dirigido al Regimiento
de Vilna empezó inmediatamente su servicio pastoral entre los soldados
que combatían en
el frente. A parte del servicio sacramental, ayudaba a los heridos, quienes
carecían de servicio hospitalario y se encontraban en unas condiciones
muy difíciles.
Después del paso de la tropa muy largo y pesado, junto
con el ejército combatiente, p. Sopocko volvió a sufrir problemas de salud.
A causa de ello, fue enviado a someterse a un tratamiento
en un hospital militar, donde, mientras se estaba recuperando, durante
varias semanas ayudaba
a cuidar el espíritu de los enfermos. Cuando terminó el tratamiento le
asignaron la función
de capellán en el Campo de Entrenamiento para los oficiales en Varsovia.
Sus deberes eran:
dar las charlas semanales religioso-morales para los oficiales y suboficiales
de diversas formaciones, y también servir en dos hospitales militares.
Durante las conferencias tocaba los temas de dogmática
e historia de la Iglesia. Comentaba
el catequismo y hablaba sobre los temas actuales referentes al servicio
militar. La problemática religioso-moral y patriótica, que abordaba durante
las clases, estaba altamente valorada por sus superiores. El Ministerio
de Guerra lo publicó todo, obligando a los oficiales a familiarizar con
su contenido a los reclutas de todos los destacamentos .
De capellán
militar en el Campo de Entrenamiento para los oficiales en Powazki
En octubre de 1919, a pesar de la guerra, abrieron
las puertas de la universidad. El padre Sopocko se matriculó en la sección
de teología moral y en los cursos de derecho y filosofía. A partir de
ese momento tuvo que dividir su tiempo entre los estudios y su servicio
en el ejército. Adicionalmente se encargaba de la organización de las
actividades sociales. Vigilaba el funcionamiento de:
La Ayuda Militar Fraternal (fue su presidente), la posada militar y la
escuela para los huérfanos
de las familias militares.
En verano de 1920 fue testigo de la caída del frente,
y un poco más tarde, ya en Varsovia,
vivió su heroica defensa y la superación de la ofensiva soviética. Después
de muchos años,
p. Sopocko comentará en sus Memorias este acontecimiento como una voluntad
sobrenatural
de la Providencia Divina y la señal de la Misericordia Divina para
Polonia, lograda con las oraciones de los fieles, quienes en agosto llenaban
las iglesias.
Además de ejercer las funciones de capellán militar
y estudiaa la teología moral, empezó también estudios complementarios
en el Instituto Pedagógico Superior.
En 1923 obtuvo el título de licenciado en teología
y se dedicó a la pedagogía de forma más profunda. Los resultados de las
investigaciones referentes a la mala influencia del alcohol en
el desarrollo de los talentos de los adolescentes se convirtieron en la
base para la tesis de graduación: “ALCOHOLISMO Y LOS ADOLESCENTES ESCOLARES”,
que coronó la carrera del
p. Sopocko en el Instituto de Pedagogía.
SERVICIO
DE CAPELLAN MILITAR
Y TRABAJO SOCIAL-DIDÁCTICO EN LA REGIÓN DE VILNA
El Arzobispo de Vilna Jerzy Matulewicz, al conocer
los méritos y la preparación teológica
y pedagógica del padre capellán, tenía la intención de invitarlo a trabajar
en la diócesis.
Al principio, quería encargarle organizar la asistencia pastoral para
los adolescentes extraescolares. El padre Miguel aceptó la propuesta del
obispo y volvió al trabajo en Vilna.
La decisión formal se tomó en otoño de 1924, según la cual p. Sopocko
fue nombrado Director
del Servicio Pastoral del Distrito Militar de Vilna, que abarcaba 12 unidades
autónomas formadas por más de 10 000 soldados en total.
El traslado del p. Sopocko a Vilna fue un ascenso, pero a la vez significaba
mayor cantidad
de deberes y una responsabilidad más grande.
Miguel Sopocko
de capellán militar
Padre Sopocko, junto con la conferencia de capellanes
militares decidieron que, a parte del servicio sacramental, en cada destacamento
militar, al menos dos veces por la semana, iban
a organizarse unas charlas religioso-morales. El padre Sopocko se encargó
también de cumplir
un deber - asignado por el obispo - de organizar la asistencia pastoral
para los adolescentes extraescolares. Invitó a la colaboración a los profesores.
Gracias a su ayuda logró fundar varias Asociaciones de la Juventud Polaca.
Padre Sopocko
con los organizadores y los miembros de la Federación
de las Asociaciones de Adolescentes. Vilna 1926.
A pesar de numerosas tareas pastorales, continuaba
los estudios en la Facultad de Teología
de la Universidad de Varsovia, preparando la tesis doctoral de teología
moral, titulada
“FAMILIA EN LA LEGISLACIÓN DE LAS TIERRAS POLACAS”. Defendió su tesis
el 1 de marzo
de 1926. Los estudios exigían conocimiento de idiomas. De ahí que p. Sopocko
empezó a aprender alemán, inglés y francés. La catequesis y las clases
del capellán militar p. Sopocko que daba
a los soldados en ruso también gozaban de gran interés por parte de los
fieles.
Después de doctorarse quería preparar otro trabajo,
esta vez una tesis de postdoctorado.
En los años 1927 y 1928, desempeñando todavía la función
del director de la Asistencia Pastoral del Distrito Militar, recibió otras
funciones de gran responsabilidad: de padre espiritual en un seminario
conciliar y director de la Catedral de Teología Pastoral en la Universidad
de Vilna.
Estas nuevas responsabilidades le obligaron a ir retirándose del servicio
pastoral para el Ejército.
PADRE ESPIRITUAL
EN EL SEMINARIO
CONCILIAR METROPOLITANO Y PROFESOR EN LA UNIVERSIDAD
DE STEFAN BATORY EN VILNA
Como
padre espiritual y profesor con los seminaristas del Seminario en Vilna.
Como padre espiritual fue a la vez moderador de la
Cofradía Mariana, del Grupo Eucarístico,
del Tercer Convento de San Francisco y del Grupo de los Clérigos de la
Unión Misionera del Clero. Otro servicio, que prestaba al mismo tiempo,
durante toda su estancia en Vilna, fue la confesión
de las monjas.
Cuando fue exento parcialmente del servicio pastoral
militar, sus deberes era dar cursos y realizar tareas de investigación,
a parte de la función de ser padre espiritual en el seminario. Ya que
en esa época faltaban los manuales adecuados, él solo preparaba los apuntes
para sus cursos,
los cuales copiados por los estudiante servían de material educativo durante
muchos años.
Las investigaciones del p. Sopocko estaban relacionadas, sobre todo, con
la tesis postdoctoral
y se referían a las cuestiones de la educación y formación espiritual.
Para recoger el material necesario para ese trabajo, en verano de 1930
fue de viaje a las bibliotecas de los países
de Europa de Oeste.
El viaje fue muy fructuoso para el p. Sopocko, tanto
del punto de vista científico como religioso. Visitó al mismo tiempo los
lugares de culto y los centros de la vida religiosa. A parte del trabajo
de preparar la tesis, escribía artículos científicos y de divulgación
científica en el campo de
la teología pastoral, artículos de enciclopedia eclesiástica, daba conferencias
científicas
y se dedicaba al periodismo.
Comprometido cada vez más en el trabajo científico,
pidió al Obispo militar y al Arzobispo,
la exención del servicio de capellán y de la función de padre espiritual.
Aunque no fue
a la primera, los dos dieron su permiso para la exención de esos servicios.
En septiembre de 1932,el p. Sopocko se mudó al convento
de las Hermanas Visitandinas,
donde terminó de escribir la tesis de posdoctorado titulada: “OBJETIVO,
SUJETO Y OBJETO
DE LA EDUCACIÓN ESPIRITUAL SEGÚN M. LECZYCKI”. Defendió la tesis el 15
de mayo de 1934. Después el Ministerio de Cultos, Religiones y Educación
Pública le nombró profesor adjunto
de la Universidad de Varsovia, y más tarde este título trasladaron a la
Cátedra de la Teología Pastoral de la Universidad de Stefan Batory de
Vilna.
Entre los estudiantes
de la Universidad de Stefan Batory de Vilna.
EL ENCUENTRO CON SOR FAUSTINA KOWALSKA
Desde 19932 el padre Miguel Sopocko fue confesor de
las monjas de la Congregación
de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, quienes tenían
por entonces su casa conventual en Vilna (Lituania). Ahí conoció a sor
Faustina Kowalska, la cual en mayo de 1933, después de llegar a Vilna
se hizo su penitente (ver las Memorias). Ese encuentro fue fundamental
para toda la vida del padre y para su futura misión. En el personaje de
sor Faustina encontró
la adoradora de la Misericordia Divina, cuyas gracias recibió más de una
vez a lo largo de su
vida adorando por eso a Dios. Sor Faustina al encontrar en padre Sopocko
un confesor ilustrado
y un director espiritual, empezó a presentarle, cada vez más a menudo,
sus vivencias relacionadas con las revelaciones del Salvador Misericordioso.
A causa de la falta de tiempo, le recomendó
a sor Faustina que anotara sus experiencias interiores en un cuaderno.
Luego, en los ratos libres leía sus escrituras. Así nació el Diario espiritual
de sor Faustina.
Sor Faustina, apoyándose en las revelaciones del Salvador
que experimentaba todavía antes
de llegar a Vilna y más tarde ya durante su estancia en Vilna, le hablaba
al padre Sopocko
de las ordenes que recibía de Jesucristo. Se trataba de pintar un cuadro
con la imagen
del Salvador Misericordioso (véase el
Cuadro), establecer el la Fiesta de la Misericordia Divina
el primer domingo después de la Pascua (véase
Fiesta)
y fundar una nueva Congregación
Conventual (véase nueva
Congregación). La Providencia Divina confió la realización
de estas tareas
al padre Sopocko.
En marzo de 1934, p. Sopocko realizó un peregrinaje
a la Tierra Santa. Visitar la Tierra Santa fue para él una gran experiencia
que mencionó más tarde en sus Memorias y en otras publicaciones.
En julio de 1934, p. Sopocko fue nombrado rector de
la iglesia de San Miguel en Vilna.
En los años posteriores ese hecho tenía una importancia considerable.
Fue en esa iglesia donde
el 4 de abril de 1937 fue bendecida y colocada, según lo deseaba Jesucristo,
la primera imagen
de Jesús Misericordioso. (véase la
historia del cuadro)
Sor Faustina abandonó Vilna en marzo de 1936. Padre
Sopocko siguiendo en contacto con ella mediante cartas y visitándola en
Cracovia (Polonia), realizaba la tarea dar a conocer al mundo
el secreto de la Misericordia Divina, que le había sido confiada también
a él.
Apoyándose en la doctrina de la Iglesia, buscaba argumentos
teológicos que explicaran
la existencia de la cualidad de la misericordia en Dios, y buscaba fundamentos
para instituir
la Fiesta de la Misericordia Divina, según las indicaciones reveladas
en las visiones. Los resultados de sus investigaciones y los argumentos
para introducir el día festivo, los presentó en varios artículos en las
revistas teológicas y en varios trabajos individuales acerca del tema
de la Misericordia Divina.
En junio de 1936 en Vilna, publicó el primer folleto
titulado “Misericordia Divina” con la imagen
de Jesucristo Misericordioso en la portada. Envió esa publicación a todos
los obispos reunidos
en la conferencia del Episcopado en Czestochowa. Sin embargo, no recibió
ni una respuesta
de ninguno de ellos. El segundo folleto titulado “Misericordia Divina
en la liturgia” se publicó
en 1937 en Poznan.
A finales de 1937 el estado de la salud de sor Faustina
se agravó bastante. El padre Sopocko
la visitó a principios de septiembre de 1938 ya casi en el lecho de muerte
(véase la
Congregación).
Sor Faustina se juntó al Señor el día 5 de octubre de 1938. Al
estallar la guerra en septiembre
de 1939,el p. Sopocko decidió no esconder más el asunto de las revelaciones
de sor Faustina porque estaba convencido de que la tragedia de la guerra
y los acontecimientos relacionados empezaron a confirmar los testimonios
de las revelaciones.
La idea de la Misericordia Divina estaba relacionada
con el tema de la construcción
de la iglesia en Vilna, bajo la advocación de la Misericordia Divina.
En 1938 se convocó
el Comité para la Construcción de la Iglesia que en breve logró la aprobación
del gobierno provincial y del Arzobispo R. Jalbrzykowski. Cuando estalló
la guerra y entró el Ejército Rojo
en Vilna, la nueva situación política paró las actividades empezadas que
al final se eliminaron
por completo.
El ejército soviético robó los materiales de la construcción. Desapareció
también el dinero depositado en los bancos, destinado para la construcción.
Todavía en 1940, el padre Sopocko intentaba lograr el permiso de las autoridades
ocupantes para levantar por lo menos la capilla, pero sin éxito.
LOS AÑOS
DE LA OCUPACIÓN Y LA POSGUERRA EN VILNA
La difícil situación de la guerra, que se extendía
a otros territorios de Europa y que afectaba
a la gente de muchas naciones sembrando el mal, le afirmaba al p. Sopocko
en la convicción
de la necesidad de la misericordia de Dios para el mundo. Fue cuando empezó
a difundir con
más ardor todavía la idea de la Misericordia Divina en la cual veía la
salvación para el mundo.
Los párrocos de Vilna, y de la provincia, le invitaban a dar conferencias.
Durante la Cuaresma,
en las misas celebradas en la catedral de Vilna decía sermones sobre la
Misericordia Divina.
Esas misas atraían multitudes de fieles de toda Vilna y su fama corría
por toda la ciudad.
En esa época p. Sopocko comenzó a redactar el tratado
sobre la idea de la Misericordia Divina
y la necesidad de establecer el día de su celebración: “DE MISERICORDIA
DEI DEQUE EIUSDEM FESTO INSTITUENDO”. El cardenal August Hlond, a quien
el padre Sopocko le presentó sus investigaciones científicas acerca del
tema de la Misericordia Divina, le animó a trabajar con
ese tema todavía antes de que empezara la guerra. Mientras tanto, en junio
de 1940, Lituania
fue ocupada nuevamente por el Ejército Rojo y un mes más tarde incorporada
a la Unión Soviética como su decimaquinta república. Padre Sopocko fue
obligado a suspender los encuentros
de los grupos organizados de los que se ocupaba. Le quitaron también la
posibilidad de publicar el tratado sobre la Misericordia Divina. Fue cuando
le ayudó Jadwiga Osinska, experta en filología clásica, que se ocupaba
de la faceta lingüística del tratado. En conspiración y con ayuda de sus
amigos, se encargó de hacer copias del tratado. Luego, se encargó también
de que sus ejemplares llegaran a las personas que tenían la posibilidad
de salir de Vilna. De esta manera la obra
del p. Sopocko llegó a muchos países y, sobre todo, a las manos de numerosos
obispos de Europa y del mundo entero.
Secerdote Sopocko fue buscado por la Gestapo a causa
de difundir el culto y la idea
de la Misericordia Divina. Avisado por la funcionaria de la oficina de
registro logró escaparse
y evitar la detención. Por cuestión de seguridad abandonó Vilna. Cuando
el peligro pasó, volvió
a Vilna y empezó las clases en el seminario, donde a pesar de las difíciles
condiciones económicas y de alojamiento, comenzó el nuevo año académico
1940/41. De nuevo fue
a vivir cerca de la iglesia de San Miguel, donde anteriormente estaba
situada y adorada cada
vez con más afán la imagen del Salvador Misericordioso.
El 22 de junio de 1941 estalló la guerra alemano-soviética.
Vilna muy pronto se quedó bajo
la nueva ocupación. La población judía era especialmente discriminada.
El padre Sopocko
ya antes de la guerra se ocupaba de la catequización de los judíos que
acudían a la iglesia
y les preparaba para el bautizo. El fruto de esos esfuerzos fue el bautizo
de unas 65 personas.
El padre Sopocko prestaba también ayuda económica y espiritual a los judíos.
Esa manera
de actuar traía graves consecuencias, hasta poner en peligro su propia
vida. La gestapo encontró huellas de sus actividades e incluso lo tuvieron
detenido durante varios días.
A finales de 1944, los alemanes intensificaron las
persecuciones. El último domingo de Adviento,
a causa de una supuesta epidemia, cerraron todas las iglesias de Vilna.
Empezaron a detener
a curas. El 3 de marzo de 1942 los alemanes emprendieron una acción en
contra de los sacerdotes. Arrestaron a los profesores y a los alumnos
del seminario conciliar y a casi todos los curas que trabajaban en Vilna.
Durante la detención de los curas en el seminario, en el piso del p. Sopocko
los agentes de la Gestapo montaron una emboscada. Miguel Sopocko, avisado
por su asistenta, llegó a Curia Arzobispal para informar al arzobispo
sobre el peligro existente. Pidió permiso
para dejar de dar lectorados en el seminario, y una bendición para el
periodo de tiempo que
iba a pasar escondiéndose.
Disfrazado abandonó Vilna para poder llegar hasta el
convento de las Hermanas Ursulinas
situado en Czarny Bor. Las Hermanas le prestaron ayuda alocándolo en la
casa que alquilaban
al borde de un bosque. La Gestapo lo estuvo buscando por casi toda Lituania,
preguntando
por él sobre todo en las casas parroquiales y entre los curas. Un poco
más tarde, el mismo arzobispo R. Jalbrzykowski que vivía en el convento
de los Marianos, fue arrestado e internado
en Mariampol.
El padre Sopocko
en Czarny Bor con las hermanas Ursulinas
A través de personas de confianza p. Sopocko recibió
el DNI con el nombre de Waclaw Rodziewicz. Desde entonces pasaba por un
carpintero y ebanista haciendo unas herramientas simples y objetos para
la gente local. Todos los días muy pronto por la mañana celebraba
la santa misa. Después tenía mucho tiempo para entregarse en la oración
y reflexión personal. Cada pocas semanas iba a la casa de las hermanas
de Czarny Bor para confesarlas. Además,
se dedicaba a la investigación apoyándose en la literatura que le proporcionaba
Osinska
y sus compañeras.
En otoño de 1944, a pesar de las difíciles condiciones
de vida,el arzobispo Jalbrzykowski ordenó
el comienzo de las clases en el seminario conciliar. Después de vivir
dos años a escondidas
p. Sopocko volvió a Vilna y empezó con los deberes asignados. Todos los
domingos, junto
con los otros profesores y los alumnos, iba a las parroquias de los pueblos
para recoger
las ofrendas en forma de frutos de la tierra y del campo, para que los
estudiantes pudieran sobrevivir en el seminario.
El padre Sopocko ejercía el servicio pastoral también
fuera de Vilna, lo que le daba la oportunidad de difundir la idea de la
Misericordia Divina. Las autoridades de la República, a pesar de la actitud
antirreligiosa, al principio toleraban las actividades pastorales de los
sacerdotes. Sin embargo, poco a poco empezaron a limitar su trabajo, sobre
todo la catequización de los jóvenes
y los niños. Aunque los encuentros se organizaban en secreto las
informaciones llegaban
a las autoridades. Al p. Sopocko le llamaron a la comisaría. Apareció
un riesgo real de sanciones hacia él, hasta el riesgo de deportarlo a
Siberia.
Al mismo tiempo, en julio de 1947 p. Sopocko recibió
del arzobispo R. Jalbrzykowski, quien residía por entonces en Bialystok,
la orden de venir a trabajar a Polonia. De ahí que decidió abandonar Vilna
cuanto antes, sobre todo porque terminaba el plazo de la repatriación
de los polacos
de Lituania.
Antes de marcharse, teniendo la falsa esperanza de
que su estancia fuera de Vilna iba a ser muy corta, visitó la capilla
de la Madre de Dios de la Misericordia de la Puerta del Amanecer y a finales
de agosto de 1947 emprendió el viaje hacia Bialystok. Fue el último transporte
de la población polaca que iba a Polonia.
PADRE SOPOCKO
EL FUNDADOR DE LA CONGREGACIÓN
DE LAS HERMANAS DE JESÚS MISERICORDIOSO
Nada más llegar a Bialystok el padre Sopocko se puso
en contacto con el arzobispo Jalbrzykowski para recibir las instrucciones
de las nuevas funciones. A finales de septiembre de 1947 salió
por unos días a Mysliborz, donde Jadwiga Osinska e Isabela Naborowska
(las primeras madres
de la Congregación fundada por Sopocko) organizaban los principios de
la vida conventual.
Fue el primer encuentro con las hermanas desde que abandonaron Vilna.
Desde entonces quedaba en contacto con las hermanas, sirviéndoles con
sus consejos y soporte espiritual,
y en general cuidando del desarrollo de la Congregación fundada (véase
el Santuario).
Padre M. Sopocko
con sus hijas espirituales
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