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LOS
FRUTOS DE LA ORACÍON
(El DIARIO de Santa sor
Faustina)
A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier
batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar.
Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería
su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque
de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién
convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar
el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y
no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye
por medio de la oración”
(Diario, 146).
... El alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las tribulaciones,
la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende
a veces la realización de los grandes proyectos de Dios; y si no perseveramos
en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través
de nosotros o en nosotros. Que cada alma recuerde estas palabras: Y
encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo” (Diario,
872).
La paciencia, la oración y el silencio refuerzan al alma. Hay
momentos en los qur el alma debe callar y no conviene que hable con
las criaturas; aquellos son los momentos de insatisfacción de sí misma
(...) En tales momentos vivo exclusivamente de la fe...” (Diario, 944).
El silencio es una espada en la lucha espiritual; (...) El alma
silenciosa es capaz de la más profunda unión con Dios; vive casi siempre
bajo la inspiración del Espíritu Santo. En el alma silenciosa Dios obra
sin obstáculos” (Diario, 477).
Debemos rogar frecuentemente al Espíritu Santo por la gracia
de la prudencia. La prudencia se compone de: la reflexión, la consideración
razonable y el propósito firme. La decisión final siempre nos pertenece
a nosotros” (Diario, 1106)
LAS ORACIONES DE SANTA SOR FAUSTINA
El Señor Mismo me impulsa a escribir
oraciones e himnos sobre Su misericordia...” (Diario, 1593).
“Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón
por las almas y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela
a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces
esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé
la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: Oh,
Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia
para nosotros, en Ti confío” (Diario, 187).
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Amor eterno, llama pura, arde incesantemente
en mi corazón y diviniza todo mi ser según Tu eterno designio por el
cual me has llamado a la existencia y a participar en Tu eterna felicidad”
(Diario, 1523).
Oh, Dios misericordioso que no nos desprecias
sino que continuamente nos colmas de tus gracias, nos haces dignos de
Tu reino y en Tu bondad llenas con los hombres los lugares abandonados
por los ángeles ingratos. Oh Dios de gran misericordia que has apartado
Tu santa vista de los ángeles rebeldes dirigiéndola al hombre arrepentido,
sea honor y gloria a Tu misericordia insondable...” (Diario, 1339).
“Oh Jesús, tendido sobre la cruz, Te ruego, concédeme
la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de Tu Padre,
en todo, siempre y en cualquier lugar. Y cuando esta voluntad de Dios
me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que Te ruego, Jesús,
que de Tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios
repitan: Hágase Tu voluntad, Señor... Compasivísimo Jesús, concédeme
la gracia de olvidarme de mi misma para que pueda vivir totalmente por
las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad
de Tu Padre...”
(Diario, 1265)
Oh Señor, deseo transformarme toda en
Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo
de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón
al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para
que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque
lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para
que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente
a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que
jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra
de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas
de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue
sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que
siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga
y mi cansancio. (...)
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que
yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí” (Diario,
163).
“Oh, Rey de Misericordia, guía mi alma...” (Diario,
3).
Que cada latido de mi corazón sea un
nuevo himno de agradecimiento a Ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre
circule para Ti. Señor, mi alma es todo un himno de adoración
a Tu misericordia. Te amo, Dios, por Ti Mismo” (Diario, 1794).
“Oh Jesús, deseo vivir el momento actual, vivir
como si este día fuera el último de mi vida: aprovechar con celo cada
momento para la mayor gloria de Dios, disfrutar de cada circunstancia
de modo que el alma saque provecho. Mirar todo desde el punto de vista
de que sin la voluntad de Dios no sucede nada. Oh Dios de insondable
misericordia, abraza el mundo entero y derrámate sobre nosotros a través
del piadoso Corazón de Jesús” (Diario, 1183).
Oh Dios de gran misericordia, Bondad infinita,
hoy toda la humanidad clama, desde el abismo de su miseria, a Tu misericordia,
a Tu compasión, oh Dios; y grita con la potente voz de la miseria. Dios
indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra.
Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra
miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender
hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente
Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad
a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia
de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra
salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última
venida...” (Diario, 1570).
EL AMOR DE
DIOS ES LA FLOR Y LA MISERICORDIA ES EL FRUTO.
Que el alma que duda
lea estas consideraciones sobre la Divina Misericordia y se haga confiada.
Misericordia Divina, que brota del
seno del Padre - en Ti confío
Misericordia Divina, supremo atributo
de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina,misterio incomprensible
- en Ti confío
Misericordia Divina, fuente que brota
del misterio de la Santísima Trinidad - en Ti confío
Misericordia Divina,
insondable para todo entendimiento humano o angélico - en Ti confío
Misericordia Divina,de donde brotan
toda vida y felicidad - en Ti confío
Misericordia Divina, más sublime que
los cielos - en Ti confío
Misericordia Divina,
fuente de milagros y maravillas - en Ti confío
Misericordia Divina, que abarca todo
el universo - en Ti confío
Misericordia Divina, que baja al mundo
en la Persona del Verbo Encarnado - en Ti confío
Misericordia Divina,que manó de la
herida abierta del Corazón de Jesús - en Ti confío
Misericordia Divina, encerrada en el
Corazón de Jesús para nosotros y especialmente
para los pecadores - en Ti confío
Misericordia Divina, impenetrable en
la institución de la Sagrada Hostia - en Ti confío
Misericordia Divina, en el sacramento
del Santo Bautismo - en Ti confío
Misericordia Divina,
en nuestra justificación por Jesucristo - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos acompaña
durante toda la vida - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos abraza
especialmente a la hora de la muerte - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos otorga
la vida inmortal - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos acompaña
en cada momento de nuestra vida - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos protege
del fuego infernal - en Ti confío
Misericordia Divina, en la conversión
de los pecadores empedernidos - en Ti confío
Misericordia Divina, asombro para los
ángeles, incomprensible para los Santos - en Ti confío
Misericordia Divina, insondable en
todos los misterios de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos rescata
de toda miseria - en Ti confío
Misericordia Divina, fuente de nuestra
felicidad y deleite - en Ti confío
Misericordia Divina, que de la nada
nos llamó a la existencia - en Ti confío
Misericordia Divina, que abarca todas
las obras de Sus manos - en Ti confío
Misericordia Divina, corona de todas
las obras de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina,
en la que estamos todos sumergidos - en Ti confío
Misericordia Divina, dulce consuelo
para los corazones angustiados - en Ti confío
Misericordia Divina, única esperanza
de las almas desesperadas - en Ti confío
Misericordia Divina, remanso de corazones,
paz ante el temor - en Ti confío
Misericordia Divina, gozo y éxtasis
de las almas santas - en Ti confío
Misericordia Divina,
que infunde confianza, perdida ya toda esperanza - en Ti confío
Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita
y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa
y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles
no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza,
nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Misma”
(Diario, 949).
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