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LA COMUNIDAD
DE LOS HERMANOS DE JESÚS MISERICORDIOSO

“Veo con claridad que no sólo habrá una comunidad femenina y masculina,
sino también una gran comunidad de personas laicas en la que podrán juntarse todos,
propagar la misericordia de Dios y compartirla con los prójimos”
(Un fragmento de una carta de sor Faustina al padre Sopocko, abril 1936).

El padre Igor Simonovis (en presente el Superior de la Comunidad)  fue un sacerdote diocesano
en Concordia-Pordenone en el noreste de Italia (cercano a la frontera con Austria). Siendo aún párroco de cuatro pequeñas comunidades parroquiales, en una de ellas nace la primera comunidad de los hermanos de Jesús Misericordioso.

En el 2000, un joven ítalo-argentino/de origen italiano, llamado Julián González, durante un peregrinaje mariano/a un sanctuario de Virgen María  conoce al p. Simonovis y le pide ayuda
en conocer la Voluntad de Dios respecto a su vida. Después de una larga oración, Julián
se decide a seguir los pasos del Señor en el Sacerdocio.
Esperando un momento adecuado para regresar a la parroquia del padre Simonovis,
quien volvió a Italia, continúa su discernimiento vocacional, pidiéndole ayuda a Dios:
¿A dónde quieres que te siga, Señor?”.

El 11 septiembre de 2000 llega Julián a la parroquia del padre Simonovis, deseando contarle
una curiosa experiencia vivida. Así, contó al padre que durante la Adoración Eucarística comprendió que la Voluntad de Dios era que se fundase una nueva comunidad masculina
con el carisma de realizar los deseos de Jesucristo revelados a Santa sor Faustina y realizados
por el Beato Michal Sopocko cuando éste fundó la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso. Julián buscaba una confirmación en el Diaro de Santa sor Faustina.

Leyéndo un fragmento del Diario, el joven sientió que la nueva comunidad debía  aceptar
de forma particular la invitación del Señor a cuidar de los huérfanos. El joven argentino llegando
a la parroquia del padre Igor estaba convenciod de que en la Iglesia no existía una comunidad religiosa de ese tipo.

Al principio, el padre Igor rehusó categóricamente esta idea, pero tras un año y medio
de oración y análisis de los eventos que ocurrían en la comunidad creada, la fuerza de la gracia
y las evidencias, lo llevaron a la convicción de que todo esto no era una invención,
sino la Voluntad de Dios.

Con el paso de tiempo a la comunidad comenzaron a llegar más jóvenes y juntos organizaban
la vida llena de oración, trabajo y estudio, de formación teológica y de la vida consagrada,
y el tiempo para el profundizaje de diversas cuestiones de la espiritualidad de la Misericordia.
Así nace la primera Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso.

LAS SEÑALES DE LA VOLUNTAD DE DIOS

El padre Igor admitió que en toda esa situación el papel fundamental jugó la obediencia
a su padre espiritual, P. Oreste Marcato. El Padre Marcato siempre le aconsejaba confiar en Dios que en su tiempo le dejara entenderlo todo. Muchas señales de la Divina Providencia ayudaron
al padre Simonovis a comprender que el inspirador de su comunidad era el secerdote Michal Sopocko: una de estas señales fue la llegada de las hermanas de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso (véase Congregación), fundada por el Beato padre Michal Sopocko en los años 40 en Vilna. Las hermanas llegaron por primera vez a su nueva sede en la diocesis de Concordia Pordenone el mismo día que Julián llegó a la parroquia (el 11 de septiembre del 2000).

Otra señal importante y definitiva de la Providencia fue la aprobación oficial de la comunidad
el 11 de julio de 2005 por el Cardenal Joseph Audris Backis, Metropolitano de Vilna.
Desde entonces, la pequeña comunidad puede vivir la espiritualidad de la Misericordia en Vilna, lugar particularmente favorecido de la Divina Misericordia, donde la santa imagen de Jesús Misericordioso (véase La cuadro) fue pintada y expuesta al público, donde Jesús Misericordioso
dictó a Santa sor Faustina el Rosario de la Misericordia y donde se venera el ícono de la Madre
de Dios de la Misericordia (véase Los Iconos).

EL PLAN DIVINO

Todo el proyecto de la Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso se funda
en entregarse totalmente al servicio en el seno de la Iglesia. Para los Hermanos ponerse
al servicio de la Misericordia Divina significa conocerla y propagarla.

CONOCER

Para conocer la Misericordia Divina se necesita experimentarla. El hermano de Jesús Misericordioso cuanto más experimente la misericordia, tanto más crecerá en la conciencia
de la grandeza de la Bondad de Dios y de su propia pequeñez. En consecuencia, el conocimiento de la Misericordia antes que ser una acción puramente intelectual es una experiencia vivida.

El descubrimiento de la miseria de su propia existencia y de la do los otros hace al  hermano
cada vez más consciente del infinito Amor de Dios. Por este motivo, la fraternidad tiene un lugar privilegiado en la comunidad: crecer en el amor fraterno, soportando humildemente la miseria propia y ajena por amor a Dios y a Su Iglesia, ayuda a conocer mejor la Misericordia Divina.

Así todos los días el Señor ofrece a la comunidad  infinitas oportunidades de crecer en el conocimiento de Su Misericordia. Los hermanos sienten un  fuerte deseo de experimentar
este amor reconciliándose con Dios, con los demás y consigo mismo.

PROPAGAR

Quien experimenta el Amor Divino siente una fuerte necesidad de compartir ese tesoro.
Para que los otros también lo decubran, el hermano de Jesús Misericordioso llama a los corazones de la gente. Esta tarea comienza sobre todo con la oración. De hecho, el hermano de Jesús Misericordioso debe orar siempre y en todo lugar para que todos conozcan y experimenten
la Misericordia Divina. Propagar la Misericordia Divina, realizar catequesis, ejercer servicios
de diversa índole como: la dirección espiritual, retiros, talleres, encuentros son todos unos momentos efectivos y necesarios para conocer al Señor.

El deber más importante de la Comunidad de los Hermanos es el ámbito sacramental, especialmente el Sacramento de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.
El área pastoral donde un hermano de Jesús Misericordioso puede ofrecer su servicio es extensa. Donde haya miseria moral, en particular donde haya almas desesperadas, debería acudir
un hermano de Jesús Misericordioso, para que estas almas con la Gracia de Dios crezcan
en la confianza infinita: “¡Jesús, en Ti confío!”

Uno de los objetivos más importantes de la Comunidad es el de orar y cuidar de los huérfanos
y de los abandonados, especialmente de aquellos en peligro físcio, moral y espiritual.
La Providencia confió a los hermanos una casa y una iglesia para poder realizar Su Voluntad,
de hecho el Cardenal Backis les donó este lugar para la realización del Plan Divino.  
Se trata de la Iglesia de San Esteban con la casa adyacente. Los hermanos aceptaron
el donativo con alegría porque era perfecto para sus necesidades. El complejo está ubicado
en la zona cercana a la estación de ferrocarril, considerada una de las zonas economicamente  
y moralmente más pobres de la ciudad.  La reconstrucción de la iglesia y de la casa
de la comunidad está continuada gracias a la ayuda de la curia obipsal.
Siendo la reconstrucción muy costosa, los hermanos confían en la generosidad
de los donadores para poder realizar el Plan Divino.


LA COMUNIDAD DE LOS HERMANOS DE JESÚS MISERICORDIOSO

EURO
Deutsche Bank AG, Frankfurt
SWIFT: DEUTDEFF 100-947671400

Banca Beneficiaria/ Benefitiary Bank
AB bankas " Hansabankas", Savanoriu 19, Vilnius
SWIFT: HABALT22
LT 847300010102380104




Reparación de la Iglesia de San Esteban – Vilna


Reparación del convento de la Iglesia de San Esteban


Convento de los Hermanos de Jesús Misericordioso después de su reparación

El 15 de febrero de 2007 en Vilna, el cardinal Audrys Juozas Baskis consagró la casa
de la Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso y se celebraron los primeros
votos perpetuos de los Hermanos.
El 15 de septiembre de 2008, el Padre Julián Gonzalés después de graduarse en el Seminario
de Vilna, recibió las órdenes sagradas.

Beatificación del Secerdote Miguel Sopocko - Bialystok (Polonia) (véase Beatificación)



LOS OBLATOS DE LA MISERICORDIA DIVINA

Los oblatos no forman una asociación normal de fieles, sino un movimiento inspirado
por la espiritualidad y el culto de la Misericordia Divina. En su centro se encuentra el Sacrificio Eucarístico, donde Jesús incesamente se sacrifica a Sí mismo por cada uno de nosotros.
Los oblatos tienden a unir todas sus oraciones, sus trabajos, sus esfuerzos y sus sufrimientos
con el único Sacrificio de Jesús. Todo eso les debe llevar a la total, confiada y alegre sumisión
a la Voluntad de Dios en todas las circunstancias de la vida.

LOS DEBERES DE LOS OBLATOS

Pertenecer a los oblatos es una cuestión voluntaria y abierta para cualquier persona. Los oblatos no están comprometidos con ningún juramento. Cada uno de ellos, dependientemente de sus posibilidades personales, se compromete a colaborar en la obra de los Hermanos de Jesús Misericordioso por medio de la oración, el sacrificio y el apoyo económico.

SIETE PERLAS DE LOS OBLATOS

I.  Difundir el culto de la Misericordia Divina en su entorno (p.e. en casa, en la familia,
en el trabajo, entre los amigos) a través de la propagación de las imágenes de Jesús Misericordioso y de los materiales dedicados al culto de la Misericordia Divina,
en especial los escritos de Santa sor Faustina y del Beato padre Sopocko.
II. La oración diaria del Rosario de la Misericordia Divina, dictado por Jesucristo a Santa Faustina.
III. Adoración de la Hora de la Misericordia, la hora de la muerte de Jesús en la cruz, es decir: las 15:00.
IV. Por lo menos una vez al año, antes del Día de la Misericordia Divina, empezando desde el Viernes Santo, decir la Novena a la Misericordia Divina en la forma dictada por Jesucristo a Santa Faustina.
V. Plena participación en la Santa Misa el Día de la Misericordia Divina.
VI. La difusión del culto de la Misericordia Divina dando el ejemplo con su vida y a través del apostolado (actos de la misericordia, formación de grupos de oración).
VII. La participación, por lo menos una vez al mes, en la Santa Misa en honor a la obra de los Hermanos de Jesús Misericordioso.

LOS COMPROMISOS DE LOS HERMANOS RESPECTO A LOS OBLATOS

Los Oblatos están incluidos en el tesoro espiritual de las oraciones de los Hermanos
de Jesús Misericordioso, la oración del breviario, la Adoración Eucarística diaria, el rosario.
Un día a la semana (el miércoles) los Hermanos rezan por los oblatos. Con el mismo propósito
en ese día se celebra la Santa Misa para la Comunidad.

Los Hermanos, dependiendo de las posibilidades, intentan organizar para los oblatos
los retiros, los encuentros de formación, las peregrinaciones siguiendo los pasos de Santa Faustina y del Beato padre Miguel Sopocko. Publican una revista trimestral de formación e información
La voz del secerdote Miguel Sopocko
, a la redacción de la cual invitan a todos los oblatos.

Para unirse a los Oblatos sólo hay que mandar, a la dirección de la Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso, una solicitud que confirma la voluntad de pertenecer a esa comunidad, los datos personales y la dirección de residencia.

 

La Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso
sv. Stepano gatve, 37
LT 03 210 Vilnius LITUANIA
tel. 0037 05 250 59 79
e-mail: gesuemaria@gmail.com

Las oraciones en honor a:
e-mail: fgmisericordia@gmail.com

 

 

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